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jueves, 16 de agosto de 2018
Iglesia de La Purísima
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- Por: A.L.
Iglesia

Datos Históricos

El 1 de enero de 1693, el Obispo Cardenal de Córdoba, D. Pedro de Salazar, aprobaba las Constituciones para el funcionamiento del colegio de Niñas Huérfanas de la Inmaculada Concepción de Lucena. El origen de esta fundación emana del testamento de D. Pedro Fernández Rico, Regidor y Alférez Mayor de la Ciudad y de Dª Teresa Narváez y Mendoza, su mujer, otorgado en 1634. No fue posible la fundación hasta 1647.

En los años finales del siglo XVII se proyectan las obras de la iglesia cuya ejecución se acomete hacia 1715; precisamente en mayo de dicho año, los canteros lucentinos Fernando Romero y Andrés Antonio del Pino se comprometieron a labrar las dos portadas del templo, "a satisfacción del Lcdo., D. Leonardo Antonio de Castro, y de Gerónimo Ramírez de Quero, Maestro de Albañilería" a los que suponemos respectivamente como tracista y ejecutor de esta iglesia.

Datos Arquitectónicos

El templo es de planta rectangular y marcado sentido longitudinal, con cinco tramos, cubiertos con bóveda de medio cañón, excepto el inmediato al presbítero en que ostenta la cúpula sobre pechinas decoradas con carnosas hojarascas en torno a blasones heráldicos de los fundadores, pintados sobre lienzos ovalados.
Sobre el anillo, ornado también con decoración vegetal, se levanta la media naranja, con florón central de acantos al que convergen ocho franjas radiales ornadas de flores, también de yesería, enlazadas entre sí por hojas formando guirnaldas.
Exteriormente esta iglesia repite modelos inspirados en el arte herreriano en la fachada, de sillares, constituida por un paramento rectangular coronado por frontón triangular centrado con un óculo. A ella se adosa una portada de dos cuerpos, el primero con acceso de medio punto entre pilastras cajeadas de orden toscano sobre altos pedestales decorados con motivos geométricos, culminando con un frontón ligeramente curvo, partido, en cuyo vacío se alza el segundo cuerpo, una hornacina apilastrada con frontón curvo como remate, en cuyo hueco, avenerado, se cobija la imagen de la titular del templo, en piedra, de ejecución bastante correcta. A ambos lados de la hornacina, dos pequeños vanos, de arco muy rebajado, reminiscencia de las portadas manieristas lucentinas, que mantiene el arquitecto Castro Hurtado, dan luz al coro.
En el muro de la epístola, de mampostería y ladrillo sobre alto zócalo de sillería, se encuentra la segunda portada, de acceso hoy tapiado, que repite en su único cuerpo el esquema de la portada principal.

Por su parte, en el lado del evangelio y sobre el paramento del templo se alza una pequeña espadaña de ladrillo, de un solo cuerpo y dos huecos para campanas, rematada en un frontón partido, repetición de la que trazara Leonardo de Castro para la iglesia de San Pedro Mártir de la Orden de Predicadores, pocos años antes.

Retablo Mayor

De madera pintada y dorada. Aunque modificado por ciertos repintes y apliques de talla barrocos, estructuralmente en un retablo neoclásico organizado en los tres cuerpos tradicionales: banco, muy elevado, incluyendo las puertas de la sacristía, hermosamente talladas y doradas, de estilo geométrico, así como un sagrario, rematado por un frontón recto; el principal y el ático. El cuerpo principal se divide en sentido vertical en tres calles separadas por columnas de fustes lisos y capiteles corintios. La calle media presenta sucesivamente un manifestador a modo de templete sustentado por tres pares de columnillas similares a las grandes del conjunto, y una hornacina que cobija la imagen de talla de la titular del templo. En las calles laterales, sobre sendas repisas y ante hornacinas muy poco profundas con doradas veneras, se yerguen las figuras de los arcángeles Gabriel y Rafael. Una cornisa recta, con mútulos, separa el principal del ático, de medio punto, que ostenta en su centro, entre columnas, en un cajeamiento, un fondo con el relieve de la Santísima Trinidad, rematando el conjunto un frontón triangular. En los laterales de coronamiento aparecen las figuras de talla de dos ángeles y en los extremos dos remates de corte clásico. Hacia 1800.

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